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Héctor Álvarez sobrevive a volcadura y luego es despedido por Sanjuana Martínez

Por José Luis Simón/ ENTREVISTA
A inicios de febrero de 2021, Héctor Álvarez Fernández se puso a dieta y empezó a combinar el trote y una serie de ejercicios; además de hacerlo por ser un buen y saludable hábito, fue en respuesta a tener un poco de sobrepeso y ayudarse a eliminar el retorno de un dolor en la cintura.

Ese dolor no se lo generó en una fiesta, fue porque volcó la camioneta donde era transportado al igual que otros periodistas que cubrían la gira del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Dicha volcadura se registró el 26 de octubre de 2019 aproximadamente en el kilómetro 287 de la carretera Navojoa rumbo a Ciudad Obregón, Sonora, a escasos kilómetros de la salida de Etchojoa y a 30 de Cajeme.

Quien fue el reportero de Notimex en la fuente de Presidencia durante los sexenios completos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, compartió que “tuve la mala suerte de ir en la camioneta que se volcó. Por ese accidente tuve un golpe en un hombro, casi fractura de clavícula (afortunadamente no llegué a tal) y un golpe muy fuerte un poco arriba de la cintura”.

Ese golpe en la cintura jamás abrió la piel, pero sí generó una herida interna y en ese momento le dijeron los doctores que una opción era que pasara por la cirugía para abrir, limpiar y sacar toda la sangre coagulada y molida y luego cerrar, pero que eso era lo menos recomendable.

Los galenos afirmaron que lo mejor era dejar que el cuerpo por sí solo absorbiera el golpe, que el tejido encapsulara esa parte y cumpliera con su acción natural, y de esta forma sorteaba el quirófano.

Pero el sobrepeso empezó a generar cierta molestia a principios de 2021 y Héctor comenzó a sentir dolor a consecuencia de ese golpe y ante la molestia la primera recomendación de los doctores fue bajar de peso, a ver si eso ayudaba a disminuir la intensidad del dolor de la cintura y dejar que el mismo cuerpo siguiera absorbiendo el impacto, porque todavía siente un hematoma interno.

“Bajé de peso y me dejó de doler, todavía me hace falta bajar un poco más. Ahí la llevo, y el dolor ya quedó atrás”, expresó.

La volcadura

En aquel entonces, el transporte de los reporteros para cubrir las giras de López Obrador lo ofrecía la oficina de Comunicación Social de Presidencia, y de hecho el enviado tenía que hablar con funcionarios para confirmar que iba a la gira, a fin de que tuviera un lugar disponible en la camioneta.

Dichos vehículos los conseguía esa instancia regularmente a través de los gobiernos de Morena, ya sea estatales o municipales; ello ante la falta de presupuesto o el no querer pagar la renta de camionetas.

Para ese traslado, Comunicación Social recurrió a un Gobierno Municipal de Morena, el cual habilitó dos camionetas; sin embargo, “nosotros, como reporteros, pues no checamos las condiciones de las llantas o mecánicas de dichas unidades, y en la que iba tenía las llantas lisas”, recordó Héctor Álvarez.

Aquel sábado, luego del primer evento, el presidente se subió a una Suburban y salió a toda velocidad. La orden a los choferes era no ir pegados a la unidad del mandatario y llegar al siguiente punto de la gira por su cuenta, pero los choferes, quienes no eran profesionales sino cualquier ayudante por ahí que se ofreció, con tal de ir en convoy intentaron seguirlo, y a veces aceleraban de más el vehículo, que de repente no frenaba.

Tan fue así, recuerda entre risitas, que en un acelere la camioneta se acercó tanto al vehículo de enfrente que se iba a estampar en la caja de un tráiler y para evitarlo, el chofer se abrió a la izquierda, al sentido contrario, y afortunadamente no venía ninguna unidad, pero al mismo tiempo, la camioneta perdió velocidad y nuevamente se colocó atrás del camión de carga.

A pesar del peligro, el chofer no cedió en sus intenciones de rebasar y nuevamente aceleró, se abrió al carril de sentido contrario y vio venir un tráiler; el compañero, que iba en la parte de hasta atrás del lado del copiloto, observó muy de cerca las llantas del camión que se rebasaba; luego sintió el volantazo que el chofer dio a la derecha para reincorporarse a su carril y también se dio cuenta de que la parte delantera de la camioneta rozó con la plataforma del autotransporte en contrasentido, y por ello también la unidad salió disparada.

Por esa última acción, la camioneta empezó a colear; el tráiler que había rebasado ahora la rebasaba y la parte delantera de la camioneta como que se incrustó casi a la mitad de la plataforma del vehículo de carga.

La camioneta salió disparada hacia el acotamiento y luego a una zona de terracería, dio dos vueltas y finalizó recostada de lado del piloto en una especie de vado, porque afortunadamente no hubo ningún precipicio.

De aquel primer acto del presidente, Álvarez Fernández envió sus notas, incluso arriba de la camioneta terminó de hacer y mandar su último despacho y al mismo tiempo vio que sus compañeros iban ocupados en sus trabajos con sus computadoras portátiles o en teléfonos inteligentes.

Ya desocupado de la cuestión periodística, se enfocó en ver el camino y antes del accidente le empezó a gritar al chofer: ¡Frena… frena!, y se dio cuenta de que por más que frenaba se le patinaban las llantas.

Eran aproximadamente las 14:00 horas y en la camioneta iban la compañera Romina Solís Falconi, fotógrafa de Notimex; las reporteras Sara Pablo Nava, de Radio Fórmula, y Alma Elizabeth Muñoz Rojas, de La Jornada, entre otros, y al momento del percance se escucharon gritos de todos lados y alguien dijo: “nos vamos a morir”.

En esos instantes, recordó vivamente, “lo único que hice fue cogerme muy fuerte del respaldo del asiento delantero y esperar que no hubiera una barranca o algo; aguantar lo más que pudiera, porque me pegué lo más que pude y con la idea de aguantar ahí, pero ya cuando se volteó la unidad y, quién sabe cómo estuvo el asunto, que al final quedé encima de dos compañeros”.

Cuando la unidad terminó su camino y se encontraba de lado, todos se quejaban; a uno de esos compañeros que estaban debajo del enviado de Notimex se le rompieron las dos clavículas y al otro, sólo una.

Héctor sufrió un golpe muy fuerte en el hombro izquierdo y otro arriba de la cintura, el cual, dijo entre risas, “me hizo bajar de peso ahora”.

Afortunadamente, los enviados de Televisa iban detrás en su camioneta rentada, por lo cual se dieron cuenta del accidente y fueron esos compañeros los primeros en brindarles auxilio, para lo cual abrieron la puerta trasera del vehículo volcado y por ahí salieron los accidentados.

Primero la información y después el médico

Entre quejidos salieron uno a uno del autotransporte, pero se dieron cuenta de que debían recuperar sus pertenencias y por ello quienes aún estaban dentro de la unidad buscaron los teléfonos móviles de los compañeros; cuando nuestro entrevistado ya tuvo su teléfono en la mano habló a Notimex para informar del accidente, dictar la nota y mandar fotos.

Sí, eso fue lo primero que hizo, cumplir con su labor periodística, con el instinto de trabajar la nota por sobre todo, por sobre el dolor y la necesidad de recibir atención médica inmediata.

“Realmente uno ya lo trae en el hábito, en la costumbre de mandar la información lo más pronto que se pueda. En este caso, la nota no era yo, porque bien dicen que la nota no debe ser uno, la nota era el accidente en el que se vio involucrado un vehículo con reporteros que cubrían la gira del presidente de la República.

La nota también fue para dar certeza de que no había víctimas fatales y sí algunas personas con fracturas y otras policontundidas. Creo que fui uno de los primeros que informó sobre el accidente”, compartió.

Después de cumplir con el trabajo, hizo lo siguiente: marcó a su casa, porque su familia se iba a enterar de todas formas y tal vez no de la mejor manera, sino de una presentación alarmista, así que habló con su esposa y con su mamá y les contó que tuvo un accidente, pero “estoy bien”, les aseguró.

Llegaron las ambulancias y fueron trasladados al hospital del IMSS en Ciudad Obregón. Entre las 19:00 y 20:00 horas recibió una llamada telefónica de la directora de Notimex, Sanjuana Martínez, quien preguntó cómo estaba y qué había pasado; él le relató el accidente, que estaba policontundido, que los médicos decían que la recuperación iba a ser larga; ante lo cual ella comentó que era bueno que no le hubiera pasado algo más grave y que contara con el tiempo que fuera necesario para su recuperación.

Héctor fue trasladado con los compañeros que resultaron con fracturas y los galenos le dieron prioridad, porque visualizaban un problema mayor en la columna vertebral y se extrañaban porque seguía de pie y caminaba.

Tres médicos especialistas lo atendieron, le hicieron pruebas de caminar en línea recta hacia adelante y atrás, luego a la derecha y a la izquierda, que se sentara y empujara y levantara los pies; lo revisaron minuciosamente y afortunadamente sólo fue un golpe muy fuerte.

Reporteros lesionados, tras volcadura en Navojoa, Sonora

Los 11 afectados que trasladaron al hospital del IMSS llegaron a un cuarto muy pequeño, donde estuvieron entre otros pacientes locales y se percataron de la carencia de material médico, ya que adecuaron un guante elástico como liga para usarlo en el brazo y resaltar la vena, para poder pincharla, además utilizaron un catéter para la aplicación de suero; además de que al compañero que salió con fractura de clavículas le dijeron que no había equipo para la cirugía y que probablemente sería hasta el siguiente lunes cuando se pudiera realizar, pero los médicos y personal consiguieron el equipo necesario y finalmente pasó al quirófano esa misma noche.

Pese a sus lesiones, el reportero de Notimex no fue instalado en una cama; estuvo ahí en la sala de espera, donde la bolsa del suero que le colocaron fue colgada en una especie de tripié, y “como en la película de José José (risitas), supongo que ahí me pusieron medicamento y tranquilizante para aguantar los dolores y estar tranquilo”.

Los médicos dieron a los accidentados los nombres de los medicamentos que requerían pero que ellos no manejaban, así que cada quien los tenía que comprar. Como a la medianoche salieron del hospital, se instalaron en un hotel y Héctor Álvarez salió de su habitación en busca de una farmacia para surtir su receta.

Resulta que la camioneta no tenía seguro, pero alguien lo adquirió después de la volcadura, y como a la una de la mañana llegó personal de la aseguradora para ofrecer atención médica, recuerda Álvarez Fernández, quien recibió, al igual que los demás, una lista de hospitales a donde debería ir a su llegada a la capital del país; donde tanto el reportero como Romina Solís encontraron un nosocomio limitado, que sólo usaron como testigo de que habían asistido y para que cada quien pudiera hacer su trámite en el IMSS para obtener su incapacidad.

El plan original de la gira era llegar a Hermosillo, pero todo cambió, porque como a las 08:00 horas del domingo salieron de Ciudad Obregón para un recorrido terrestre de unas cuatro horas; así que todos golpeados se subieron al transporte, incluso una compañera que sufrió fractura en una clavícula seguía en esa condición, porque los médicos no le pudieron ayudar más por falta de equipo y lo más que hicieron fue ponerle muchísimas vendas y de esta forma viajó a la Ciudad de México para ser atendida.

En el aeropuerto de Hermosillo se encontraron los lesionados con el presidente López Obrador, quien expresó que “la mejor opción es que los que no puedan asistir se queden en la Ciudad de México en las conferencias de lunes a viernes y los medios que tienen corresponsales puedan cubrir (la gira). Esto es lo mejor”.

Despido injustificado por Sanjuana Martínez

Tras cumplir el proceso de incapacidad y atención médica volvió al trabajo y se encontró con un ambiente de incertidumbre debido a que había despidos y se hablaba de más casos, entonces se dedicó a trabajar en la cobertura de partidos políticos, la Cámara de Diputados y el Senado, lo cual era mucha carga de trabajo, ocasionada por el poco personal que había a causa del cese de algunos compañeros y los descansos de otros.

Después de dos semanas de haber regresado de incapacidad por la volcadura de la camioneta, al terminar la jornada de trabajo del viernes 6 de diciembre de 2019 le habló el director Editorial de la agencia, Agustín Lozano Delgado, para decirle que lo esperaba en la oficina, porque quería comentarle algo.

Cuando acudió a la redacción, Lozano Delgado le explicó que era para presentarle a la persona del departamento administrativo que le iba a dar las gracias y que a partir de ese momento ya no pertenecía a Notimex.

El argumento que le dieron fue la presentación de cinco extrañamientos por el trabajo, de los que cuatro fueron redactados ese mismo día y el otro con fecha del día anterior; los cuales rechazó el reportero porque “tengo pruebas, forma de comprobar que no incurrí en ninguna de las irregularidades que argumentan esos extrañamientos”.

Álvarez Fernández pidió copias de los extrañamientos, pero se las condicionaron a que firmara primero los documentos. En cada hoja escribió una nota donde afirmó que todo lo que contiene es falso; “tengo toda la información para aclarar que eso es falso, y sólo a través de ese mecanismo fue como me dieron copia, si no, no hubiera sabido ni qué tenían esos extrañamientos”.

Irrisorio es uno de esos extrañamientos, en el que se le sanciona por haber firmado una nota junto con la compañera Gloria Islas al cubrir la comparecencia del secretario de Relaciones Exteriores en la Cámara de Diputados. El que dos reporteros firmen un trabajo es éticamente y periodísticamente permitido.

“Eso lo he hecho en toda mi vida de reportero en Notimex con corresponsales, con otros compañeros también enviados y no sólo es de dos, sino de tres y hasta de cuatro, cuando son eventos grandes, de mucha información, y eso refleja que hay compañerismo y coordinación en el equipo”, indicó.

Héctor afirmó que ese extrañamiento es una posición muy infantil y eso refleja que Sanjuana Martínez no tenía de dónde sacar un argumento para hacer una observación administrativa.

Otro extrañamiento sin fundamento fue relacionado con que Agustín Lozano envió un aviso a los reporteros de la obligación de mandar como mínimo cuatro notas al día, pero la notificación la hizo a través del correo electrónico institucional, el cual fue cerrado meses antes por la misma administración, por lo que el reportero no estaba enterado de esa cuota, pero era lo de menos, porque él enviaba hasta 10 o hasta 12 notas al día, como reflejo de la carga de trabajo.

La sanción fue impuesta con el argumento de que un día no cumplió con las cuatro notas, lo que evidentemente no es cierto, porque Álvarez Fernández revisó su correo electrónico donde tiene los testigos de los envíos, además de la bitácora de Notimex que evidencia el registro de sus despachos, que fueron más de cuatro, con lo que quedó claro que la acusación fue errónea y falsa.

Dicho despido era algo que no descartaba, porque la directora de Notimex había actuado así con otros compañeros que tenían trayectorias muy buenas, similares a la suya, como los casos de Ivonne Martínez González y de Adriana Urrea, entre otros, quienes se dedicaban a trabajar, tenían bien puesta la camiseta y más allá de ser identificadas por Notimex lo eran por su nombre, por todo el trabajo y constancia, y “si ya les había pasado a ellas, pues me podía pasar, aunque no lo quería”.

Obviamente no firmó ningún documento más allá de los extrañamientos y su interlocutor le precisó que ya estaba rota la relación laboral, por lo que al día siguiente habló con el abogado Carlos Mendoza, metieron la demanda por despido injustificado y ya ganó el laudo de reinstalación.

“El nuestro es un movimiento, más allá de cualquier cosa, por la dignificación del trabajo de cada una de las personas que fuimos despedidas de forma injustificada por Sanjuana Martínez. Aquí estamos el compañero administrativo, operador, conductor, alguien de apoyo, redactor y de cualquier nivel, porque nuestra lucha es por un trabajo con dignidad”, compartió Héctor Álvarez, quien ingresó a Notimex en 1991, recién desempacado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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